Nunca fui un numero 1 en los estudios, ni un numero 2 ni un 40… la verdad sea dicha, lo estudios y yo andábamos un tanto reñidos. A mi lo que me gustaba era hacer deporte, y asi vivía todo el día, haciendo deporte, donde tampoco era un número 1 ni un 2 ni un 20, simplemente me divertía jugar a cualquier deporte y digamos que tenía un nivel competitivo en el futbol. Con los años iba mejorando aunque bien sabía que el camino real hacia un futuro, en mi caso, no era el futbol sino los estudios, aunque me costara hacerlo, era mas realista que el deporte. Ahí andaba peleándome para aprobar el COU antiguo, 20 de bachiller.

Finalmente aprobado empecé mi primer año de universidad, bueno mi primer año y gracias a Dios el único…en España. No se si era el sistema, o que lo que “estudiaba” no me gustaba, pero el caso es que a mitad de año un amigo me comento algo de becas en EEUU o algo así. Me contó que se jugaba a futbol y con ello te pagaban parte de los estudios, que lo había leído en un anuncio. Sin pensarlo mucho, analicé mi situación y puse en la balanza “entrenar al futbol todos los días, competir contra otras universidades, viajar, aprender por fin el maldito inglés…” contra “seguir aquí con la misma vida de siempre, no me gusta la universidad, ni esos tochos que hay que estudiar…”.

Lo comente en casa y la verdad que mis padres lo vieron igual de clarito, bueno a mi madre le costó un poco mas por la distancia y demás, pero a día de hoy dice que hubiera vuelto a apoyarme por el resultado conseguido.

Llegar a un sitio nuevo, donde no conoces a nadie y donde el idioma más bien no lo controlas, A priori menudo marrón no? Pues ahí es donde está toda la gracia, ahí es donde empiezas a evolucionar a pasos agigantados, ahí es donde empiezas a sacar de donde creías que no tenias, según mis padres, ahí empecé a madurar.

Empecé a conocer a mucha gente de muchas nacionalidades diferentes, en el equipo de futbol el entrenador  te ayudaba mucho y en el campo éramos jugadores de 7 nacionalidades distintas, cada uno con su manera de jugar y su idioma, pero intentando remar todos a una y empezando a vivir la manera que allá se vive el deporte universitario. Siempre me acordaré de algunas de las frases “There is no I in the Word TEAM”  motivadoras  muy americanas para mi en aquella época, pero de las cuales me acuerdo y comparto siempre que puedo.

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El escaparate era genial, íbamos a clase 3 o 4 horas al día y entrenábamos todos los días. Cada 3 o 4 días jugábamos partido de liga y si te perdías clase no pasaba nada porque al representar a la universidad lo único que te decía el profesor a tu vuelta era “que bien que ganasteis, seguid así”. En clase, no se si por el sistema académico, por la distancia o por la madurez, llegué a entender como hacer las cosas y los resultados salían. Como base fundamental no fallaba a ninguna clase y presentaba a tiempo siempre los trabajos que mandaban habitualmente, entré en una dinámica buena de estudios y una buena relación con los profesores, que al ser deportista me tenían más en cuenta. Todo iba bien y a ello se sumo el trabajo en la cafetería, que me permitía ganar unos dólares siempre útiles para mis cosas ya que el desayuno, la comida y la cena y el alojamiento estaban incluidos en mi pago a la universidad que gracias  a la beca no fue muy alto. Era un privilegiado, ya que me sentaba en clase con gente que estaba pagando $40000 dolares.

Mis primeros 2 años por las tierras de Missouri fueron muy buenos, el pueblo era pequeño, pero el ambiente universitario, el deporte, la gente, los viajes te hacían la estancia muy agradable.

A principios del segundo semestre cuando la temporada de tenis empezaba, el coach me vio jugar y me dijo que me pasara por el equipo, y así fue, empecé a jugar al tenis, que lo había dejado de mas pequeño.  Me empecé a coger y la verdad que me lo pase genial. El futbol y el tenis se juegan en semestres diferente s así que el coach de futbol no tuvo problema en dejarme jugar, después que el de tenis le pidiera que yo entrenara y compitiera con ellos. Gracias a esto el coach de tenis me ayudo a conseguir un trabajo en verano de profesor de tenis, así que el primer verano no pise España, me quedé en Missouri, en un lugar de vacaciones de la zona trabajando de monitor de tenis y posteriormente con los años de asistente del director de la escuela de tenis. Siempre recordaré ese lugar porque me trataron genial y me sentía como en casa, trabajaba bastante, pero me sirvió para pagar la universidad, ya que en verano podíamos trabajar como cualquier americano. De hecho, trabaje durante los siguientes 3 veranos también, y aprendí que en EEUU si tu haces bien tu trabajo te lo tienen muy en cuenta y te gratifican continuamente,  te lo recuerdan a menudo y confían en ti.

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A mediados del segundo año, decidí explorar otras universidades y por que no, cambiar de aires. Estaba bien en Missouri, pero un amigo brasileño se cambio de universidad y me animo a cambiarme también. La nueva experiencia fue muy positiva, me mude a una universidad pequeña a 45 min de chicago downtown (Una ciudad espectacular). El equipo estaba compitiendo en los últimos años por llegar a los nacionales y tuve la suerte que al coach le caí en gracia y me ofreció una beca incluso mejor que la que tenía en la otra universidad.

La experiencia futbolística fue genial, teníamos un buen equipo y ganamos 2 años seguidos la conferencia, la región y llegamos a nacionales. Me quedo con los viajes en avión a nacionales y la experiencia de jugar contra los 16 mejores equipos de EEUU. El nivel era alto y en segunda ronda nos volvimos para casa, pero el competir, las risas y la convivencia con el equipo fue muy buena.

En los estudios seguía haciendo las cosas bien, llegaban asignaturas más complicadas y costaban un poco más, pero la metodología de trabajo de los profesores te ayudaba a una mejor compresión de las materias y una mejor aplicación al mundo real.

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Después de nacionales me enteré por algunos compañeros más veteranos que había posibilidad de irse un semestre fuera, así que lo solicité en el departamento de internacional y me lo concedieron,  ME FUI A ALEMANIA!!!! … que bien me lo pasé, fue una experiencia única.

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A la vuelta a EEUU me concedieron la visa de trabajo por un año a la que tienes derecho tras haber cursado la universidad en el país. Me aproveché de la oportunidad y empecé a trabajar para una empresa de eventos deportivos en la zona de chicago. Quedaron contentos conmigo y me ofrecieron tras el final de mi visado otro y seguí trabajando con ellos un año y medio más, hasta que decidí volver a mis orígenes 7 años mas tarde y empezar un nuevo camino profesional en mi ciudad natal….

Aun me acuerdo cada año que volvía y preguntaba a mis amigos de aquí “que tal todo?” y ellos siempre respondían “igual que cuando te fuiste, ojala me hubiera ido yo también” “que envidia me das, todo lo que estás viviendo”

En estos 7 años en EEUU he viajado, hablo inglés perfectamente, tengo un título universitario americano, me he sentido un profesional en el deporte y sin duda he conocido a gente de otros países con la que sigo hablando casi cada día y he visitado en diferentes ocasiones y me han visitado.

Si volviera al 2003, cuando me fui…sin duda…volvería a tomar la misma decisión, que parecía incierta pero que fue muy acertada!!!!!