Llega el verano y otro año académico finaliza. El curso escolar 2018-2019 ha llegado a su fin y nuestros y chicos y chicas han vuelto a sus hogares en España desde sus respectivos institutos americanos, a los cuales llegaron a finales del pasado agosto llenos de ilusión y nervios. Todos recuerdan sus sensaciones diez meses atrás, antes de emprender su aventura y son muy conscientes de cómo han evolucionado en este tiempo. Ahora sus sentimientos son otros, les invade la nostalgia y la emoción (y según comenta alguno, el jet lag), pero todos coinciden en que han vivido un año mágico que ha cambiado sus vidas y del que guardarán un recuerdo muy especial. Tienen miles de anécdotas que contar, experiencias que compartir e incluso nuevas habilidades que mostrar. Han reído, han llorado, se han esforzado, han disfrutado y han cumplido grandes objetivos.

Y nosotros, que los hemos acompañado durante todo el proceso, hemos querido saber cómo se sienten una vez de vuelta y que nos resuman los aspectos más significantes de su año, para poder compartir las vivencias de algunos, sobre su desarrollo académico, deportivo y personal.

Alejandro Quintas nos decía que un año que empezó no muy bien, ha terminado siendo uno de los mejores de su vida. Y es que el principio fue un poco duro, pues se le juntaron los nervios de empezar una etapa totalmente nueva y diferente a miles de kilómetros de su casa, con el hecho de que el equipo en el que iba a competir se encontraba en momento de descenso, cosa que le produjo algo de desmotivación. Pero, según ha relatado, desde el minuto uno del primer entrenamiento, se sintió tan arropado y valorado en su equipo, que todo fue a mejor a partir de ese momento. Trabajó muy duro junto a sus compañeros y consiguieron remontar y llegar hasta semifinales. Se siente muy orgulloso de todo el esfuerzo realizado, de todo su equipo y de él mismo por haber sido partícipe de este logro que en un principio parecía imposible. Ha aprendido a no rendirse, a esforzarse siempre al máximo y a amar aún más el fútbol.

“Desde el minuto uno del primer entrenamiento, me sentí tan arropado y valorado en mi equipo, que todo fue a mejor a partir de ese momento.”

Guillem Arcos, según nos cuenta, también tuvo un principio algo difícil, ya que, según sus palabras, le costó adaptarse un poco a su rutina americana, con las costumbres, diferencias horarias y hábitos que tienen allí. Pero dice que, desde el primer día, todos fueron muy amables con él y le ayudaron en cualquier cosa que necesitaba o no entendía. Por lo que recomienda a todos los que vayan próximamente, relajarse un poco y dejar que todo fluya, ya que gran parte de los chicos y chicas con los que comparte residencia, se encuentran en la misma situación, la de no poder ver a sus amigos y familiares durante algún tiempo, por lo que se apoyan y se comprenden mucho unos a otros y terminan creando una gran familia que perdurará a través del tiempo y los kilómetros.

“Gran parte de los chicos y chicas con los que compartes residencia, se encuentran en la misma situación, por lo que nos apoyamos y nos comprendemos mucho unos a otros y terminamos creando una gran familia que perdurará a través del tiempo y los kilómetros.”

Ángel Bermudo también ha disfrutado mucho de su año. Ha conocido a mucha gente y ha viajado por el país. Ha aprendido inglés casi a la perfección y se ha mimetizado perfectamente con la cultura americana. Tanto es así, que ha decidido volver el curso que viene y repetir la experiencia, esta vez de una manera más relajada y sin los nervios previos. Quiere repetir algunas vivencias y descubrir otras nuevas, además de poder pasar un año más con todas las personas que ha conocido y que ya forman parte de su vida. Además, quiere seguir desarrollándose en su deporte, el fútbol, en la escuela en la que ha residido durante este año.

“He aprendido inglés casi a la perfección y me he mimetizado perfectamente con la cultura americana. Tanto es así, que he decidido volver el curso que viene y repetir la experiencia.”

Izan García, nos cuenta que le ha venido muy bien el año. Ha descubierto una cultura nueva, en la cual se ha sentido muy arropado y se ha desarrollado perfectamente. Destaca lo útil que ha sido para él el hecho de vivir en una residencia, ya que le ha ayudado en su autonomía personal, además ha ganado mucho en disciplina y orden. Han sido unos meses de crecimiento personal y de aprender, en todos los aspectos. Nos cuenta que ha sido una experiencia muy enriquecedora y vuelve a España feliz y sintiéndose realizado.

“Han sido unos meses de crecimiento personal y de aprender, en todos los aspectos. Ha sido una experiencia muy enriquecedora y vuelvo a España feliz y sintiéndome realizado.”

Álvaro Garrigós empieza dándonos las gracias por ayudarle a vivir esta experiencia. Nos cuenta que está muy satisfecho, que ha sido un año lleno de emociones, de compromiso y de aprendizaje. Por su parte, lo ha intentado aprovechar al máximo, desarrollando asignaturas que le han llamado la atención y que sabía que en su centro español no podría acceder. Además, ha tomado parte en varias actividades extraescolares, muy relacionadas con una de sus grandes pasiones, la música. También ha participado durante estos meses tanto en el equipo de fútbol, como en el de baloncesto. Todo ello sin descuidar sus clases. Sin duda, se ha esforzado al máximo y vuelve a España muy orgulloso de su trabajo, motivado y con ganas de seguir creciendo.

“He participado durante estos meses tanto en el equipo de fútbol, como en el de baloncesto. Todo ello sin descuidar sus clases. Sin duda, me he esforzado al máximo y vuelvo a España muy orgulloso de mi trabajo, motivado y con ganas de seguir creciendo.”

Marina Monrabal vuelve maravillada por todo lo vivido, pues comenta que había ciertos detalles que le hacían sentir como en una película. Desde abrir la ventana por las mañanas y encontrarse las calles cubiertas por la nieve, hasta el día de la graduación, con todos los alumnos con sus túnicas tirando los birretes al aire al mismo tiempo. Además, esta experiencia le ha abierto mucho la mente y le ha animado a hacer cosas nuevas, con lo que ha descubierto cosas de sí misma que ni si quiera ella sabía. Y es que ella, es una gran jugadora de baloncesto, deporte por el cual fue becada, pero un día decidió probar suerte con el atletismo y se encontró con que no se le daba nada mal, llegando a conseguir una medalla de oro y una de bronce, en 100 metros y 200 metros lisos, respectivamente.

Además, esta experiencia me ha abierto mucho la mente y me ha animado a hacer cosas nuevas, con lo que he descubierto cosas de mí misma que ni si quiera yo sabía.

Esto solamente son algunos de los chicos que ayudamos en agosto de 2018 a que emprendieran su aventura. Pero hay muchos más que vuelven encantados. Y nuestro objetivo es ayudar a nuevos estudiantes a vivir esta experiencia. ¿Serás tú uno de ellos?