Hay una escena que probablemente te hayas imaginado alguna vez.
Llegas a Estados Unidos.
Sales del avión.
Todo el mundo habla inglés.
Muy rápido.
Tú sonríes.
Alguien te hace una pregunta.
Y, durante tres gloriosos segundos, tu cerebro decide que nunca has estudiado inglés ni sabe lo que es ni si se come.
Welcome to America.
Vale. Quizá estamos exagerando un poco.
Pero si estás pensando en irte de intercambio a Estados Unidos, es bastante probable que tengas este miedo en algún momento:
“¿Y si mi inglés no es suficientemente bueno?”
Y detrás de esa pregunta suele esconderse otra:
“¿Estaré preparado para desenvolverme allí?”
La respuesta depende mucho menos de si tienes un C1 o eres capaz de hablar como un nativo.
No se trata de saberlo todo. Se trata de poder desenvolverte.
Hay una diferencia enorme entre tener conocimientos de inglés y sentirse cómodo utilizándolos en una situación real.
Puedes tener un buen nivel y quedarte en blanco cuando alguien te hace una pregunta inesperada. Puedes conocer los tiempos verbales y tardar diez segundos en construir una frase. Puedes entender una serie con subtítulos y perderte cuando tres adolescentes americanos hablan a la vez en el pasillo del instituto.
Eso no significa necesariamente que no estés preparado.
Significa que estás pasando del inglés que estudias al inglés que utilizas.
De hecho, uno de los grandes errores cuando hablamos del nivel de inglés para estudiar en EEUU es imaginar que existe una especie de línea mágica:
B2 = listo para Estados Unidos.
B1 = vuelve a casa.
La realidad no funciona así.
El nivel de inglés es una herramienta para saber desde dónde partes. No una frontera que decide si puedes vivir una experiencia internacional o no.
Y, sobre todo, el nivel que necesitas depende del programa, del instituto y de las condiciones de admisión concretas.
Por eso no existe un único “requisito de inglés high school americano” que sirva para todos los estudiantes y todos los centros.
Entonces… ¿cuánto inglés necesito para ir a estudiar a Estados Unidos?
Aquí viene la parte que probablemente te interese.
Para un estudiante que quiere hacer un intercambio, lo importante es poder enfrentarse progresivamente a situaciones como estas:
〉entender las instrucciones de un profesor;
〉seguir una conversación cotidiana;
〉preguntar cuando no entiende algo;
〉relacionarse con otros estudiantes;
〉expresar lo que necesita;
〉leer textos adecuados a su curso;
〉participar progresivamente en clase.
En otras palabras:
necesitas una base que te permita empezar a vivir en inglés y seguir desarrollándote allí.
Y ahí los exámenes pueden ayudarnos a poner números al asunto.
TOEFL Junior: cuando queremos convertir «creo que tengo buen inglés» en un dato
El TOEFL Junior está diseñado precisamente para estudiantes jóvenes y evalúa habilidades que tienen mucho que ver con desenvolverse en contextos educativos en inglés.
El TOEFL Junior Standard mide comprensión auditiva, forma y significado del lenguaje y comprensión lectora. Su puntuación total va de 600 a 900 y sus resultados están vinculados a los niveles del Marco Común Europeo de Referencia (MCER).
Y aquí aparece algo bastante útil.
Según las tablas oficiales de ETS, los resultados globales del TOEFL Junior se pueden interpretar aproximadamente así:
| TOEFL Junior | Nivel aproximado |
| 600–620 | A1 |
| 625–725 | A2 |
| 730–860 | B1 |
| 865–900 | B2 |
Los propios datos de ETS describen, por ejemplo, a un estudiante en el nivel 4 (785 a 860 puntos) como alguien que suele comprender materiales escritos y orales complejos. En el nivel 3 (730 a 780) ya aparece la capacidad de comprender buena parte de los materiales básicos y algunos materiales más complejos.
¿Significa esto que alguien con 730 puntos no puede estudiar en Estados Unidos?
No.
Significa que su perfil lingüístico es diferente al de alguien con 850.
Y ahí está la clave.
Un resultado no debería servir únicamente para decir:
“Sí puedes.”
o
“No puedes.”
Debería servir para descubrir:
“Esto es lo que ya puedes hacer y esto es lo que conviene reforzar antes de irte.”
Porque mejorar de A2 a B1 no ocurre de golpe.
Es un proceso.
¿Y el Duolingo English Test para adolescentes?
Aquí hay que hacer una distinción importante.
El Duolingo English Test (DET) es una prueba de competencia lingüística que evalúa lectura, escritura, comprensión auditiva y expresión oral. Su escala va de 10 a 160 puntos y está alineada con el MCER.
Según la validación publicada por Duolingo:
60–95 → B1
100–125 → B2
130–150 → C1
155–160 → C2
Y para hacerte una idea de tu nivel, está muy bien, pero hay un dato importante:
que exista un examen no significa que todos los institutos estadounidenses te vayan a pedir ese examen.
El requisito depende del centro, del programa y del tipo de estancia.
Incluso hay centros como St. Thomas More que ofrecen programas de refuerzo para estudiantes con un nivel de inglés más bajo.
Por eso, antes de obsesionarte con conseguir una determinada puntuación, hay una pregunta mucho más útil:
“¿Qué necesita demostrar exactamente el programa al que quiero acceder?”
Esa es la pregunta que merece la pena responder.
El inglés de un libro no es el mismo que el inglés de un instituto
Imagina que quieres jugar al fútbol en Estados Unidos.
No esperarías estar obligado a jugar como Messi antes de entrar en el campo.
Necesitarías saber jugar.
Y luego jugarías.
Entrenarías.
Te equivocarías.
Aprenderías nuevas jugadas.
Y mejorarías precisamente porque estás jugando.
Con el idioma pasa algo parecido.
Puedes estudiar inglés durante años en España y seguir sintiendo que hablar con un nativo es una prueba de supervivencia.
Hasta que un día estás en Estados Unidos y tienes que hacerlo.
Para pedir algo.
Para preguntar dónde está una clase.
Para hacer un trabajo en grupo.
Para contarle a alguien qué música escuchas.
Para entender una broma que no aparece en ningún libro de texto.
Para explicarle al profesor que no has entendido el ejercicio.
Entonces ocurre algo curioso.
Empiezas a utilizar el inglés como idioma y no como asignatura.
Y eso cambia mucho las cosas.
El progreso que no aparece en una nota
Supongamos que llegas con un nivel B1.
El primer día puedes pensar:
“Entiendo bastante, pero cuando hablan rápido me pierdo.”
Dos meses después quizá ya no necesites traducir mentalmente cada frase.
Unos meses más tarde empiezas a reconocer expresiones sin pensar en su equivalente en español.
Después haces una presentación en clase.
Te equivocas.
Corriges.
Sigues.
Y un día te das cuenta de que llevas diez minutos hablando con alguien sin pensar en qué tiempo verbal estás utilizando.
Ese es también progreso.
El problema es que muchas veces imaginamos que aprender inglés funciona como subir niveles en un videojuego.
A2 → B1 → B2 → C1.
Como si una mañana fueras a despertarte y apareciera:
LEVEL UP!
En realidad, suele ser mucho más silencioso.
Primero entiendes una frase.
Después una conversación.
Después una broma.
Después una película.
Después eres capaz de discutir una idea.
Y, casi sin darte cuenta, un idioma que antes parecía estar al otro lado del planeta empieza a formar parte de tu vida cotidiana.
“Pero yo en clase saco buenas notas y luego no sé hablar”
Perfectamente normal.
Una cosa es estudiar inglés y otra vivir en inglés.
Por eso, cuando valoramos la preparación de un estudiante para estudiar en Estados Unidos, no deberíamos fijarnos únicamente en una nota del colegio.
También importa cómo se desenvuelve en las distintas habilidades:
Listening: ¿entiendes cuando alguien habla a velocidad normal?
Speaking: ¿puedes explicar algo aunque cometas errores?
Reading: ¿puedes comprender un texto adecuado a tu edad y curso?
Writing: ¿puedes escribir para comunicar una idea?
Y hay una quinta habilidad que ningún examen mide del todo:
¿Qué haces cuando no entiendes?
Porque esta puede ser una de las más importantes.
Decir:
“Sorry, could you repeat that”
también es comunicarse.
Pedir que alguien explique algo de otra manera también.
No entender a la primera no significa que la conversación haya terminado.
Significa que estás aprendiendo a desenvolverte en una situación real.
Entonces, ¿cuál es el nivel de inglés para estudiar en EEUU?
Si has llegado hasta aquí buscando una cifra mágica, sentimos decepcionarte.
No hay una cifra universal.
No existe un nivel único que garantice la entrada en cualquier high school estadounidense.
Los requisitos de inglés pueden cambiar según el colegio, el programa y las condiciones concretas de admisión. Por eso, pruebas como TOEFL Junior pueden servir para conocer y acreditar el nivel de un estudiante, mientras que otros programas pueden utilizar diferentes sistemas de evaluación o establecer sus propios requisitos.
Lo importante es saber qué necesita tu programa concreto.
Y después hacerse otra pregunta:
“¿Estoy preparado para aprender mientras lo hago?”
Porque esa es, probablemente, una de las grandes diferencias entre esperar a sentirse completamente preparado y atreverse a empezar.
Quizá no necesitas más inglés. Quizá necesitas saber dónde estás.
Hay estudiantes que llevan años estudiando inglés y siguen pensando:
“Cuando tenga mejor nivel, me iré.”
Pero quizá la pregunta más útil sea otra:
“¿Qué nivel tengo realmente y qué necesito mejorar?”
Porque entre saber si estás preparado y sentir que lo estás hay bastante terreno.
Una prueba puede darte una fotografía de tu nivel.
Una valoración puede ayudarte a interpretar esa fotografía.
Y una buena preparación puede convertir tus puntos débiles en algo mucho más manejable antes de subir al avión.
Si estás pensando en estudiar en Estados Unidos y no sabes si tu nivel actual es suficiente, no tienes por qué resolverlo a ojo.
En Deaquiparafuera podemos ayudarte a valorar tu punto de partida, entender qué opciones encajan contigo y saber qué necesitas preparar antes de dar el salto.
Porque la pregunta no es únicamente:
“¿Cuánto inglés necesito?”
También es:
“¿Qué puedo hacer ya y qué necesito mejorar para estar preparado?”
Y esa respuesta se puede medir, trabajar y mejorar antes de cruzar el Atlántico.
Y, muchas veces, también después.
